El blog de FEC

Educación mediática y cultura visual

En este nuevo post continuamos con algunos de los recursos que utilizan los medios para persuadirnos con sus mensajes:

- Adulación. Los medios, los políticos y los anunciantes nos apelan y nos regalan los oídos con frases como: “Esto es algo que cualquier persona inteligente como nuestros espectadores pueden ver” “, “La gente merece un servicio de calidad” o “Porque tú lo vales”…También es fácil que nos comparen con personas poco inteligentes o que han tomado malas decisiones para hacernos sentir mejores que ellos. Los halagos funcionan porque nos gusta ser apreciados y tendemos a confiar y a fomentar a aquellos que manifiestan este tipo de actitudes hacia nosotros.

- Apelar a grandes cuestiones. Consiste en utilizar en el discurso palabras que se refieren a cuestiones relevantes y complejas: democracia, civilización, seguridad, medioambiente, libertad, corrupción, ciencia, economía internacional… En ocasiones los medios utilizan estas palabras porque esperan que prestemos atención a asuntos que son y suenan importantes y que al mismo tiempo aceptemos sus mensajes en torno a esos términos sin verificar su autenticidad. Se basa en la suposición de la pasividad intelectual de la audiencia: pocas personas se van a cuestionar si es apropiado referirse a esos conceptos en sus argumentaciones y menos gente aún indagará sobre lo que el significado de dichos conceptos implica realmente en un determinado contexto.

- Nostalgia. Esta técnica tiene algo que ver con la emotividad de la que hablamos en el post anterior. Existe constancia de que los receptores conectan mejor con aquellos programas o mensajes que se ambientan o remiten a un espacio y tiempo pasado. Con el transcurso de los años, las personas tendemos a olvidar los malos momentos y se cumple la máxima de que “cualquier tiempo pasado nos parece mejor” o al menos nos resulta placentero trasladarnos a ellos. En el caso de España este es un hecho palpable en la programación televisiva, donde proliferan las ficciones históricas o sobre la segunda mitad del siglo XX español (“Isabel”, “Cuéntame cómo pasó”, “Amar es para siempre” o la reciente “Galerías Velvet”). Así, está claro que la alusión al pasado es una buena manera de enganchar a la audiencia y también, prácticamente, una garantía de fidelización de los espectadores con los contenidos.

- Preguntas retóricas. Consiste en diseñar preguntas que interesen al público y conduzcan al acuerdo con el orador que las plantea. Se trata de interrogantes evidentes tales como: “¿Queremos salir de la crisis?”, “¿Deseas un crédito rápido y sin intereses?” o “¿Hay que acabar con la corrupción?”. Es una manera de generar expectativas y la confianza en que, a continuación, (sí o sí) se va indicar cuál es la única respuesta posible o la mejor para resolver el problema.

- Datos científicos. Consiste en desplegar toda la parafernalia que ofrece la ciencia (expertos con batas blancas, tablas, gráficos, estadísticas, simulaciones…) para “demostrar” algo. Es una técnica habitualmente eficaz porque son muchas las personas que confían en las evidencias avaladas por la ciencia y los científicos. No obstante, si se examinan de cerca las pruebas  y datos ofrecidos, en ocasiones se puede comprobar que  son parciales y conducen al engaño.

- Creencia en la mayoría. Este recurso está relacionado con el de “subirse al carro” y está fundamentado en el supuesto de que si la mayoría de la gente cree algo tiene que ser verdad o muy bueno. Esta es la razón por la que las encuestas y los resultados de las mismas se utilizan muy a menudo para respaldar un argumento, a pesar de que se sepa que las muestras no siempre son representativas y que las respuestas varían ampliamente en función de múltiples factores, por ejemplo, el momento y la forma de hacer la pregunta.

- En el momento preciso. En ocasiones un mensaje es persuasivo no por su contenido en sí, sino por el momento en el que se emite. No es casual que los anuncios navideños comiencen cada vez más temprano o que un determinado mensaje ideológico o político se coloque justo después o cerca de una noticia de vital importancia. Los mensajes se planifican estratégicamente y se van desplegando oportunamente para captar nuestra atención, estimular el deseo y generar la respuesta deseada.

Os dejo con el corto Zapping life, una crítica sobre los medios de masas que resume e incluye muchas de las técnicas de persuasión de las que hemos hablado. Os animo a verlo y a reconocerlas. Por último, prometo que nuestro siguiente post será mucho menos catastrofista. La educación mediática no supone para nada temer o estar en contra de los medios, pero sí implica ser conscientes de una realidad como es la presencia de la persuasión en su lenguaje.

Un comentario

  1. Interesantísimo post. ¡Enhorabuena!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *