El blog de FEC

Educación mediática y cultura visual

Tal y como señalamos en el post anterior, el objetivo final de los medios de comunicación es el de obtener beneficios a través del dinero que aportan los anunciantes de la publicidad que emiten. Como consecuencia de ello, no podemos obviar el hecho de que la mayoría de los mensajes de los medios pretenden persuadir a la audiencia (nosotros) de creer o hacer algo. Cierto es que los publicitarios son los mensajes en los que es más evidente la persuasión pero el resto de medios, aunque sea de manera más sutil o sibilina, también hacen. Las películas cada vez utilizan más efectos especiales y se sirven de tecnologías como el 3D para sorprendernos con sus imágenes y atraernos al cine. Las noticias de las cadenas de televisión y la prensa escrita utilizan diversas técnicas –como entrevistas directas con los implicados o contratando periodistas de renombre para presentar los telediarios o firmar los artículos – para hacernos creer que la versión de los hechos que allí se cuenta es la más exacta.

Aprender el lenguaje de la persuasión es una habilidad primordial dentro de la alfabetización mediática. Si conocemos cómo los mensajes de los media tratan de persuadirnos para creer o hacer algo, seremos capaces de identificar sus artificios y nos encontraremos en condiciones más óptimas para poder tomar decisiones verdaderamente racionales y libres. A continuación, empezamos a desvelar algunas de las artes más habituales:

- “Subirse al carro”. En el mundo actual a nadie le gusta quedarse atrás o ser el único que no hace o tiene algo. Los anuncios, los personajes de una serie o una película e incluso las imágenes o noticias nos instan a “subirnos al carro” del consumo de muchos productos (teléfonos móviles nuevos, ropa de marca, bestsellers…) y también ideas. Por ejemplo, el hecho de ver que todos los protagonistas de las series o presentadores de televisión utilizan el último modelo de iphone o defienden una determinada postura ante una cuestión como puede ser el rechazo a la guerra de Irak, nos hace pensar inconscientemente que “todo el mundo usa un iphone” o  que “todo el mundo está en contra de esa guerra” y que nosotros debemos seguir la tendencia.

- Testimonios. Los mensajes de los medios de comunicación utilizan constantemente a personas para ensalzar la calidad de un producto, un servicio, determinadas opiniones o ideas. Pueden ser expertos en el tema (Eduardo Punset para hablar de ciencia), gente célebre, (Rafa Nadal, Matías Prats o Concha Velasco), o gente corriente (personajes anónimos). Solemos creer en todos o al menos en alguno de ellos, ya que se presentan ante nosotros como una supuesta figura neutral (son un científico, un deportista, un periodista y una actriz,  por ejemplo, y no el dueño de la empresa que se publicita o el miembro de un determinado partido político). Sobre todo en el caso de los científicos y las personas famosas los mensajes adquieren las connotaciones que esas figuras desprenden: la admiración por sus logros profesionales, los valores que representan y la confianza que la audiencia ya tienen en ellos. Algunos testimonios pueden ser menos eficaces cuando es patente que a esa persona se le paga por hacer suyo el producto o la postura del grupo de comunicación al que pertenece, pero lo cierto es que aún se escuchan frases como “yo me lo creo porque lo ha dicho Iñaki Gabilondo” o “será bueno porque lo anuncia Arguiñano”.

- La explotación de la emotividad. Esta técnica consiste en  utilizar imágenes y diálogos que apelan a los sentimientos (situaciones familiares ideales, niños pequeños, momentos entrañables o divertidos entre amigos, personas enfermas o con problemas, intensas relaciones amorosas…) para estimular todo tipo sentimientos: placer, comodidad, tristeza, compasión, ternura… En la actualidad, los mensajes que recibimos a través de la publicidad,  películas, series y programas de televisión como los talkshows o realities explotan al máximo la vertiente más emocional y se han convertido en complementos e incluso elementos sustitutivos de las auténticas relaciones personales. Se aprovechan así cada vez más de las carencias emocionales y de la falta de interacción social que experimentan gran número de personas en nuestra sociedad (personas mayores que viven solas, gente de distintas edades en paro, niños y jóvenes que pasan horas delante del televisor…) para generar un vínculo afectivo con los medios que en algunos casos puede nublar la inteligencia.

- Humor. Muchos productos mediáticos utilizan el humor, ya que siempre ha constituido una manera de estimular al espectador y un recurso eficaz de persuasión. Los media utilizan a menudo el humor, la sátira o la ironía para lanzarnos la información sobre una idea (especialmente ideológica o política) o producto porque pretenden que relacionemos la sensación placentera que genera el humor con el mensaje que nos desean transmitir y que, a la hora de adquirir un determinado objeto/servicio o manifestar una determinada idea, experimentemos de nuevo esa buena sensación y escojamos lo que ellos ofrecen. Especialmente en el caso de LaSexta, son muchos los profesionales que utilizan en sus programas –en mayor o menor medida- la ironía o el sarcasmo para hablar  incisivamente sobre temas de actualidad en los que se despliega la línea editorial de la cadena: Wyoming (“El intermedio”), Buenafuente (“En el aire”), Berto (“Salvados”). Tampoco es casualidad que la nueva serie de Telecinco “B&b” cuente en su reparto con el popular Dani Rovira, humorista de moda con el que los telespectadores han disfrutado mucho como monologuista y que, sin duda, es una manera de atraer e intentar fidelizar a la audiencia con este nuevo contenido.

- Eufemismo. Esta técnica intenta tranquilizar al público con el fin de hacer que una realidad desagradable se convierta en más aceptable. Se emplean términos más suaves o abstractos y, en lugar de las más claras, se utilizan palabras más gráficas o difusas. Así, algunas de las perlas que hemos escuchado son expresiones como “reajustes de plantilla” en lugar de “despidos” o “cese del crecimiento económico” en lugar de “crisis”.

Continuará, pero para terminar el post de hoy os dejo con una parodia de “Cruz y Raya” sobre el uso del eufemismo excesivo y absurdo en la política:

 

 

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